sábado, 5 de septiembre de 2009

En el bus...

Primero, mi predicción fue en parte cierta, ya que los buses llegaron tarde, y mucho. Pero nos tocó el mejor bus según yo, porque, ocurrió que estábamos esperando los buses, algunos estaban con su almohada y simulaban que dormían, otros no podían parar de moverse de la emoción, pero cuando llegó el primer bus, que era totalmente blanco por fuera y por dentro no tenía baño, todos los del otro curso se apresuraron por entrar y reservar su puesto, por lo que tuvimos que esperar a que llegara el otro. Pero no fue mucho, porque alrededor de los 10 minutos, apareció en la esquina un bus de turismo "último modelo", ya que se veía como esos buses Tur-Bus en los que el color verde siempre brilla. Digamos que eso era lo bueno, porque gran parte de mis compañeros decían que el baño apestaba, y la única vez que lo ocupé en el viaje no sentí nada, (puede que este acostumbrado), es broma lo de paréntesis.

Y segundo, el viaje hasta el momento ha sido de lo mejor, porque hace poco pasamos por Freire y nos detuvimos en frente de un local llamado Juan y Juan, en donde, el profe Héctor se bajó a repartir las colaciones que el Inspector Juan Antonio nos consiguió, muy amable de su parte por ese gran detalle. Pero, yo ya esperaba ese momento en el que vendría únicamente para decir: "Chicos, hasta aquí llegó su paseo", y con unas hojas en mano, ojalá no sea en un buen rato.

El hambre ya comienza a enviarme ideas de abrir uno de los paquetes de galleta, pero mi mente dice que no, ya que todavía me queda el desayuno improvisado que haremos con mi grupo, el que creo, estará bien hecho.

Seguiré escribiendo en otro rato, ahora intentaré descansar.




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